Un recorrido por la Praga del nuevo libro de Dan Brown: de los lugares clásicos a los espacios poco conocidos
Praga está considerada una de las ciudades más románticas del mundo, pero el superventas Dan Brown no ha pensado en las calles de esta idílica ciudad como el escenario de una historia de amor (el protagonista tiene algún que otro momento romántico en estas páginas) sino como telón de fondo de una historia trepidante en la que sus protagonistas corren de un lado a otro para salvar sus vidas y descubrir los secretos de una organización que quiere hacerse con el poder de algo que podría cambiar el rumbo de la humanidad. Hasta aquí todo muy en la línea del autor de otros grandes éxitos como El código da Vinci o Ángeles o Demonios.
La gran novedad de El último secreto es que la trama se desarrolla en una de las ciudades más bonitas del mundo. De hecho, la propia ciudad es parte protagonista de la historia y es que se nota que el autor está enamorado de la belleza de Praga porque no duda en dedicar párrafos completos a describir cada lugar por el que el profesor Langdon pasa. Y así, no solo logra que te metas de lleno en la historia, también que termines la novela con unas ganas inmensas de visitar Praga.
Si ya estás mirando billetes, aquí van algunos de los rincones de la ciudad de las cien torres que no te debes perder.
Donde todo comienza
El profesor Landon, protagonista de las novelas de Brown, se aloja en el hotel Four Seasons, uno de los más lujosos y elegantes de la ciudad y también uno de los establecimientos con mejores vistas. La historia comienza con su rutina de deporte, sale a correr por la mañana y luego se dirige a la piscina del Strahov, que le recuerda a un templo de la Antigüedad.
Vuelve disfrutando del paseo mientras la ciudad se despierta hasta que llega al Puente de Carlos, uno de los grandes símbolos de la ciudad. Bordeado por enormes estatuas y con preciosas vistas del Castillo de Praga a un lado y de la Ciudad Vieja al otro, este es uno de los puntos más concurridos, fotografiados y románticos. Pero no para el protagonista, que será donde se lleve «el primer susto» y su idílica escapada se convierta en una carrera contrarreloj.
Sin hacer spoilers se puede decir que la historia transcurre por muchas localizaciones de la ciudad, incluidos los mayores atractivos turísticos como el Castillo de Praga (considerado el de mayor tamaño, ya que incluye incluso una catedral) o el Reloj astronómico, una de las grandes maravillas del centro.
Escenarios no tan conocidos
Uno de los lugares con más peso en la novela es el Bastión del Crucifijo, también conocido como el Bastión XXXI o Bastión U Božích muk. Se trata de un discreto, pero llamativo monumento histórico de Praga, un vestigio de un bastión barroco que formaba parte de las fortificaciones que protegían la Ciudad Nueva, establecida originalmente por el emperador Carlos IV en 1348. Su excelente estado de conservación, sumado a los cuidados jardines que le rodean, lo convierten en un lugar para relajarse a tan solo unos minutos del ajetreado centro de la ciudad.
Pero también a unos minutos se encuentra el parque Folimanka, otro de los escenarios importantes dentro de la novela, junto con el refugio de protección civil que se encuentra bajo la superficie. Un laberinto de más de 1.300 metros cuadrados que se construyó durante la Guerra Fría. Hoy en día, es uno de los pocos búnkeres de Praga abiertos al público, y ofrece una visión poco frecuente de la vida tras el Telón de Acero.
Para terminar la ruta se puede acudir al Palacio Schönborn, uno de los edificios más destacados del distrito Malá Strana. Este palacio barroco es hoy la embajada de Estados Unidos y, cómo no, un lugar que se nombra bastantes veces en El último secreto.