El pueblo fantasma que se oculta en un bosque y fue un importante puerto comercial romano del Mediterráneo
Los romanos fueron una de las civilizaciones clave en la historia de toda la Humanidad, y es que la huella que dejó el imperio en Europa (y en otras partes del mundo) sigue estando muy presente hoy en día; de hecho, en España todavía quedan imponentes vestigios de hace más de dos milenios que son vivos recuerdos de la importancia que ha tenido Roma en el devenir de los tiempos. Eso sí, hay otros muchos enclaves de dicho periodo que son todo un misterio, como las ruinas de Elauissa Sebaste.
Este excelso asentamiento romano se ubica a orillas del Mediterráneo, en concreto al sur de la Península de Anatolia, en Turquía. En la actualidad, este increíble pueblo fantasma no tiene ni un ápice del esplendor que vivió hace miles de años, aunque la realidad es que sigue desprendiendo un misticismo innegable. Fue de suma importancia para el comercio en el ‘Mare Nostrum’ durante siglos, y como si de Baelo Claudia (Cádiz) se tratase, desde él se tienen unas vistas privilegiadas de las turquesas aguas del mar.
Elauissa Sebaste, un enclave vital para Roma en Turquía
La antigua ciudad romana de Elaiussa Sebaste se asienta en la costa más meridional de la actual Turquía peninsular, a unos 55 kilómetros de la ciudad de Mersin. Este enclave cercano a la urbe de Ayas fue fundado hace más de dos milenios, durante el periodo helenístico (siglo II a.C), aunque fue durante los siglos II d.C y III d.C cuando alcanzó su mayor esplendor, convirtiéndose en uno de los principales puertos comerciales del Mediterráneo más oriental.
Su ubicación estratégica entre dos bahías y las infraestructuras con las que contaba hicieron que la urbe se expandiera a lo largo de los años, llegando a tener un magnífico templo, una necrópolis, o unas impresionantes termas. Eso sí, lo que más destaca del lugar son sin duda el teatro romano y el ágora, dos lugares imponentes que sorprenden a todos los que se acercan a ellos, aunque tampoco se debe desmerecer el increíble acueducto que todavía se alza en el lugar.
A pesar de su importancia en todo el ecosistema comercial romano, la ciudad de Elaiussa Sebaste fue entrando en declive poco a poco hasta que finalmente en el siglo VII d.C fue abandonada. Tras numerosos estudios y trabajos arqueológicos, se ha conseguido recuperar gran parte de los edificios más increíbles que conformaban esta ciudad romana, la cual un día fue la principal población del sur de la península.
Paseando por sus ruinas, los visitantes podrán imaginarse cómo era la vida en esta ciudad hace dos milenios, y es que las piedras que han conseguido sobrevivir al paso del tiempo son una prueba más del poder del imperio romano. Por ello, es casi una obligación acercarse a esta antigua urbe si se está haciendo un viaje por toda Turquía.