Cinco joyas rurales para descubrir a menos de una hora de Oporto

Por su cercanía a solo una hora de avión desde Madrid, la ciudad de Oporto siempre merece un viaje. El río Duero, las fachadas de las casas recubiertas con azulejos, las iglesias barrocas y los vinos de renombre mundial convierten a este destino en el plan perfecto para una escapada en cualquier momento del año. Pero si ya has estado alguna vez o si te apetece sumar experiencias explorando también los alrededores, te animamos a realizar un plan distinto visitando cinco pueblos a los que se puede ir y volver en el mismo día.

Buarcos

Tendrás que desplazarte como una hora en dirección al sur de Oporto para llegar a Figueira da Foz, una ciudad portuaria junto a la que se encuentra Buarcos, un pueblito pesquero con bonitas casas marineras y otras de carácter señorial en las que no faltan las fachadas de azulejos tan características en todo Portugal. El fuerte y las murallas, así como la pequeña ermita y la Capela da Senhora da Conceiçao que se abre hacia el mar son algunos de los atractivos de este pueblo con encanto.

¿Por qué te lo recomendamos? Es uno de los balnearios más tradicionales de Portugal y cuenta también con una de las playas más impresionantes de Europa. Su piscina climatizada en pleno arenal y junto al mar es perfecta si se viaja con niños.

Vila do Conde

En pleno Océano Atlántico y a solo 27 kilómetros de Oporto, esta encantadora villa cuenta una larga historia, coloridas casas y mucha calma. Situada en la desembocadura del río Ave, la localidad se mantiene muy ligada a la tradición marinera. Su enorme acueducto es el segundo más extenso del país. Una de las visitas imprescindibles es la Capilla de Nuestra Señora del Socorro con paredes curvas decoradas con azulejos tradicionales.

¿Por que te lo recomendamos? Es el lugar perfecto para una toma de contacto con la naturaleza. Cuenta con una ruta de 6 kilómetros para recorrer en bici o a pie a través de un sendero que pasa por pueblitos de pescadores y donde irás encontrando estupendos miradores.

Arcozelo

Este pequeño pueblo de preciosas calles empedradas, al que se puede llegar en transporte público desde Oporto, es la escapada ideal para disfrutar de playa y desconectar junto al Atlántico en un ambiente de tranquilidad. Visitas imprescindibles: el Monasterio de São Salvador de Grijó (siglo XVIII) de estilo barroco, destaca por su fachada y unos preciosos jardines. En Arcozelo se encuentra también la playa de Miramar, una de las más emblemáticas del norte de Portugal. En ella se ubica la Capela do Senhor da Pedra que está construida sobre las rocas y frente al mar.

¿Por que te lo recomendamos? Además de escapar del bullicio de la ciudad por unas horas, te permitirá sumergirte en la auténtica esencia portuguesa y disfrutar de la gastronomía con el pescado fresco como plato estrella.

Quintandona

Esta pequeña aldea del interior es una de las paradas imprescindibles para los que buscan rincones nuevos y desconocidos fuera de Oporto. Tiene apenas 60 habitantes y en sus estrechas calles empedradas encontrarás la imagen del típico pueblo de los de toda la vida. Situado dentro de la ruta del románico, Quintandona es uno de esos lugares apartados del turismo que destacan por su encanto.

¿Por que te lo recomendamos? Sus casas construidas en esquisto, granito amarillo y pizarra le dan un carácter único en toda la región.

Vila Cha

A solo 25 kilómetros al norte de Oporto se encuentra este pequeño pueblo pesquero de ambiente relajado y tradición marinera. Cuenta con una extensa playa de arena dorada para disfrutar de largos paseos en cualquier momento del año. Entre los lugares de interés está la Capela do Senhor da Pedra, una pequeña capilla que se alza en un enclave rocoso con vistas espectaculares al Océano Atlántico. También es conocido por su gastronomía local, con platos como el «caldeirada» (un guiso de pescado) o las populares «sardinhas» a la parrilla (sardinas a la parrilla).

¿Por que te lo recomendamos? Es uno de los pueblos más bonitos y con más encanto del norte de Portugal.

Un palacete en el barrio más bohemio de Oporto

Y después de hacer kilómetros nada mejor que refugiarse en un alojamiento con encanto y muy especial. Así que como base de todas estas escapadas te proponemos el One Shot Palacio Cedofeita, un hotel que será el encargado de poner la nota más chic al viaje.

Situado en un palacete de 1885, perteneció a una familia de comerciantes portugueses y ha sido reconstruido manteniendo elementos originales como molduras, espejos, vidrieras, suelos de madera y artesonados. Pero la estancia más especial es el antiguo salón de baile, ahora transformado en el restaurante Le Palais, donde un día cantó nada menos que la soprano María Callas. En este espectacular espacio (inspirado en el palacio de Versalles) podrás disfrutar de lo mejor de la gastronomía portuguesa de la mano del chef Paulo Oliveira.