La ciudad de Francia con un imponente castillo que no podemos perdernos en el Valle del Loira

En el corazón de Francia serpentean las tranquilas aguas del río Loira, cruzando el país galo de una punta a otra. A un lado y a otro de este cauce se extienden bellísimas ciudades y pueblos, junto a imponentes castillos y palacios, que han convertido esta zona en un destino turístico muy popular entre los amantes de la historia y la arquitectura.

Localidades como Nantes, Angers y Orleans son paradas imprescindibles en una ruta por las orillas del Loira. Otra urbe que destila encanto es la de Blois, con su impresionante castillo real, sus cuidados jardines y su casco viejo, que nos invita a hacer un recorrido a través del tiempo.

El esplendor de Blois y su castillo

La época de esplendor del Valle del Loira no es otra que el Renacimiento. El desarrollo en Francia de esta corriente intelectual y artística se tradujo en la construcción de grandes castillos como el de Blois, levantado sobre los restos de antiguas fortalezas del siglo VI y del IX. De esta estructura del siglo IX se conservan algunos vestigios como partes de murallas, la torre du Foix y la Sala de los Estados Generales, la sala señorial más antigua de Francia.

En 1498, sube al trono de Francia Luis XII, quien ordena importantes restauraciones. Así, el ala que lleva su nombre presenta características del Renacimiento francés, destacando la estatua ecuestre del rey encima del pórtico principal. Con Francisco I en el poder, se llevan a cabo más reformas inspiradas en la arquitectura renacentista italiana, tal como evidencian elementos como la escalera de caracol decorada con pilastras.

Posteriormente, en el siglo XVII, se construye el ala Gastón de Orleans como un reflejo de la arquitectura clásica que empezaba a surgir en la época. En esa parte de la fortaleza sobresale una gran cúpula y un frontón con el escudo de Francia. A día de hoy, el Castillo Real de Blois es un museo que expone 35.000 obras de arte.

Otros puntos de interés

Enfrente del castillo, se abre una animada plaza que se ha convertido en el centro neurálgico de Blois. Desde allí podemos caminar hasta el edificio del ayuntamiento, rodeado por los Jardins de l'Evêché, los antiguos jardines del obispado. Estos nos esperan con cientos de rosas que ofrecen todo un espectáculo de colores y aromas. Y si hablamos de jardines, por supuesto, no pueden faltar los del castillo. Fueron reestructurados en 1992, creando tres zonas según el periodo: Edad Media, Renacimiento y Época Clásica.

La visita a Blois se puede completar con otros puntos de interés como el Museo de Historia Natural y la Casa de la Magia, donde grandes y pequeños se lo pasarán en grande entre piezas que han pertenecido a grandes magos, salas interactivas y auténticos espectáculos de magia. También merece la pena destacar la arquitectura religiosa de Blois, y es que cuenta con bonitas iglesias como las de San Nicolás, San Vicente de Paúl y San Saturnino, y por supuesto, la Catedral Saint-Louis, reconstruida en estilo gótico.

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